Blanco juega una partida más floral. La vainilla, la flor de azahar y el jazmín lo llevan a un perfil más delicado en nariz, más limpio y más fino, pero no por eso menos serio. Tiene una entrada suave, una sensación más abierta y luminosa, y una forma muy fácil de encontrar hueco tanto en un aperitivo elegante como en una mesa de verano sin demasiadas complicaciones. No grita. No se impone. Se queda. Es probablemente el más sutil de la gama, pero también uno de los que mejor recompensa a quien presta atención.
Color amarillo pajizo con reflejos dorados y buena limpidez.
Notas florales elegantes de manzanilla y saúco, fondo herbáceo mediterráneo con toques cítricos.
Elegante y sutil. Entrada fresca con notas florales, amargor delicado de hierbas, final limpio y aromático.
Vino blanco, azúcar, manzanilla, flor de saúco, tomillo, romero, corteza de limón, hierbas mediterráneas.
Muy frío, con hielo, y si quieres una piel de limón o una rama aromática muy ligera.
Mariscos, pescados suaves, aceituna verde, quesos frescos, ensaladas y aperitivos más delicados.
Abrir El CerebroSuave, elegante y perfecto para aperitivos. Se nota la calidad de los ingredientes.
Lo probé en un maridaje y fue la estrella de la noche. ¡Impresionante con quesos suaves!
Muy diferente al vermut blanco convencional. Se nota el perfil herbal y floral, muy bien resuelto.