Single malt envejecido en barricas que antes guardaron vermut de esta bodega. Eso le da algo que no tiene ningún otro whisky: un fondo herbal suave, notas de vainilla y caramelo, y una historia que se nota al beberlo. Español, de pueblo, y sin complejos.
Color ámbar dorado intenso con reflejos cobrizos, herencia de las barricas de vermut. Lágrima lenta y oleosa.
Aromas complejos de vainilla, caramelo tostado, miel de romero, con un fondo singular de hierbas del vermut y roble tostado.
Entrada cálida y sedosa. Notas de vainilla y caramelo en primer plano, seguidas de frutos secos tostados y un toque herbal único de las barricas de vermut. Final largo, especiado y persistente.
Cebada malteada, agua del Pirineo aragonés, levadura. Doble destilación en alambique de cobre. Envejecido mínimo 3 años en barricas de roble americano previamente usadas para vermut Turmeon.
Solo o con una gota de agua para abrir aromas. En vaso ancho, sin hielo, a temperatura ambiente. Para los más atrevidos: old fashioned con una piel de naranja.
Chocolate negro 70%, queso parmesano añejo, nueces caramelizadas, puros suaves, postres con caramelo.
Un whisky con personalidad propia. Las notas ahumadas y el toque de miel son espectaculares.
Sorprendida con este whisky español. Muy suave para su graduación, ideal para degustar solo.
De lo mejor que he catado últimamente. La relación calidad-precio es imbatible.