La filoxera lo cambió todo
Cuando la plaga arrasó los viñedos franceses, el valle del Jalón se convirtió en el granero de vino de media Europa. En ese contexto nace Bodegas Jaime.
Desde 1846, esta bodega ha pasado por cambios, crisis y nuevas etapas.
Turmeon lleva 10 años haciendo botellas con carácter desde la misma casa.
No optimizamos procesos.
No pensamos en grandes mercados.
Solo hacemos productos que nos gustaría sentarnos a disfrutar.
Cuando la plaga arrasó los viñedos franceses, el valle del Jalón se convirtió en el granero de vino de media Europa. En ese contexto nace Bodegas Jaime.
Sin denominaciones de origen ni regulaciones modernas, la bodega hacía de todo: vermut, licor de rosas, coñac con eñe, champagne sin complejos.
La estandarización nos llevó a especializarnos en vino a granel. Millones de litros, medallas internacionales y escala industrial.
Empezamos haciendo lo que nos gustaba: vermut con criterio, ginebra que cambia de color, whisky single malt de pueblo.
Abrimos la bodega al público. Reforzamos presencia online. No es nostalgia: es reinterpretar la casa para que siga viva.
Seguimos en Morata de Jalón. Cambian las botellas. La casa sigue siendo la misma.
Vermut, ginebra, whisky single malt. Cada producto nace de la misma filosofía: sin prisas, sin atajos. La bodega sigue siendo la misma de 1846. El espíritu también.
Un pueblo de 1.500 habitantes en el valle del Jalón. Aquí no hay atajos. Hay una bodega, una historia y gente que dice lo que piensa.
Para entender la casa, hay que pisarla.
Bodega, visitas y aperitivo en Morata de Jalón.
La visita no va de posar delante de una fachada. Va de entrar en la casa, ver cómo trabaja y terminar con algo servido como toca.
Vermut, ginebra, whisky y lo que se nos ocurra. Todo hecho en Morata de Jalón con el mismo criterio: que nos guste a nosotros primero.